➡️Sacar la cara por errores ajenos
➡️Los “amigos” del aspirante
➡️El club de la incompetencia
➡️Omar Carrera lengua larga, cola larga
➡️La incómoda Julieta del Río
Debilidad de carácter.- Conocí a David Monreal, durante su segunda postulación a la gubernatura de Zacatecas en 2016, la primera impresión que tuve de él, fue la de una persona un tanto pusilánime. Incapaz de ver directamente a los ojos, me sorprendió cuando tuvo la pretensión de marearme con el discurso copiado a López Obrador de la austeridad y no olvidó lanzarme la cantaleta de que al igual que su líder, basaba su campaña en la trilogía demagógica de “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Aquella tarde había reunido a simpatizantes en una especie de bodega que a lo que oí, era del empresario César Deras. A esas alturas del día el cansancio hacía mella en su imagen y además se le notaba hastiado dilapidando un discurso que a leguas se veía más bien ensayado que auténtico. Después supe que no quería ser gobernador entre otras cosas -asumí- porque su estilo de vida distaba (dista) mucho del ideal de AMLO del hombre que debe ocupar puestos públicos. Luego al desatarse la guerra sucia, en aquel entonces, diferentes medios de comunicación exhibieron al entonces candidato como una persona acaudalada, lo que ayudó a dar al traste, a la imagen de gente del pueblo que se empeñaba inútilmente en proyectar. Desde entonces, cruzar unas palabras con él es casi un privilegio para cualquier mortal. Sus seguidores formaban filtros impenetrables, además, ante su personalidad indecisa, sus impulsores a la gubernatura, encabezan en su nombre, campañas de posicionamiento prematuras y de descalificación a opositores, que le generan más mal que bien. Dicen que se debe a que David no ha demostrado ser el líder con la personalidad fuerte que se necesita, lo que ha provocado que personeros tomen acciones más motivados por líbido dominandi, de la que habla E. Michael Jones, que por la razón.
Sacar la cara por errores ajenos.– La falta de un liderazgo que desmienta la idea de que a David lo están candidateando más por capricho de Ricardo su hermano, que por aspiración propia, le ha generado un desgaste a pocos meses de que inicie el proceso electoral, gestado por personajes que usurpan su nombre y que asumen que le “ayudan”. Con una campaña muy adelantada, la violación reiterada de las leyes electorales, personajes que ven en David Monreal su oportunidad de seguir mamando del erario, causan daño en la imagen de quien de acuerdo a quienes lo conocen más íntimamente, es una persona “de gran corazón”. Y es que desde que AMLO llegó al poder, el afán protagonista de sus huestes lo ha condenado a ser, sin quererlo, el santito al que le cuelgan todos los milagritos. Sobre su figura caen, los errores de un “equipo” que en realidad lastra su camino a la gubernatura.
Los “amigos” del aspirante.- Lo paradójico, es que este tipo de seguidores, en los que no cabe el mínimo recato, demuestran la incapacidad de aquilatar el daño que le hacen a la figura del exsenador. Gracias a ellos, y a su torpe ambición, han sido notables los escándalos de uso de recursos públicos para asegurar votos, como ha sucedido en los Programas para el Desarrollo, que encabeza Verónica Díaz. Otros, en una rastrera actitud de franca lambisconería al actual funcionario federal, le arman líos, encabezan campañas contra virtuales opositores y pugnas de las que es posible que ni siquiera se entere. Toman decisiones en su nombre, las cuales al final, derivan en golpeteos innecesarios.
El club de la incompetencia.- Entre los nombres más notables de quienes sin quererlo, ponen piedras en el camino de Monreal Ávila, sobresalen Verónica Díaz, el diputado Omar Carrera, un tal Kike Rayas, -quien encabezó temporalmente la franquicia del extinto Partido Encuentro Social- y la exenemiga del monrealismo en tiempos de Amalia García, Norma Julieta del Río. Agregados en busca del hueso, y de una toxicidad probada a la campaña que aún no empieza, figuran nombres como Cuauhtémoc Calderón, cuya trayectoria lo ubica como el más voluble chapulín que sólo responde a sus intereses. Y por último, en la lista no podemos olvidar a Ruth Calderón, quien desde la presidencia municipal de Zacatecas, ha encabezado una cruzada perjudicial en esencia para el monrealismo, del que se asume representante. Todos ellos han contribuido en gran medida enrarecer el escenario político actuando a nombre de quien, asumen, de llegar al poder les compartirá la cobija presupuestal. Una guerra de egos que laceran la aspiración de ya sabemos quien, de que David Monreal llegue al poder, ya que además, las rencillas entre algunos de ellos, ya no se pueden ocultar. ¿Sabrán que poco le ayudan?
Omar Carrera lengua larga, cola larga.- El diputado sobrino político de Ricardo Monreal, emprendió una franca campaña contra Fernando Arteaga a quien ve como un obstáculo para las aspiraciones políticas del clan. Carrera Pérez, sigue usando la supuesta compra irregular del inmueble que alberga a Morena en Zacatecas, para golpear a los históricos. El problema es que las verdades en el diputado que se quiere dar baños de pureza suenan a vituperio, cuando acusa con una lengua muy larga a la que no la respalda una cola corta. Así no se puede.
La incómoda Julieta del Río.- Entre los impulsores de David Monreal, ya no es un secreto el enfrentamiento interno derivado de que a últimas fechas, se han sumado personajes que no son bien vistos, como la Comisionada del IZAI Norma Julieta del Río. A la exfuncionaria de Amalia García, le recriminan que en el sexenio de Amalia se auto asignó el trabajo de ser la más acérrima enemiga del monrealismo, y por eso aunque haga circo maroma y teatro y jure lealtad por el manto del Santo Niño, nadie le cree. No obstante, lo único que la salva es su relación de amistad con Verónica Díaz, a quien por cierto, Catalina Monreal, su sobrina política, le trae tirria porque desde que AMLO le dio el ladrillito burocrático, se siente bordada a mano ¿Qué tal?
**Nota: Oootra vez los hackers hicieron de las suyas en la página web. Por eso publico directamente en la fan page. Estamos trabajando en solucionar el problema.