“Empecé a cocinar desde mi casa y de ahí, pues para no estar de floja, pues es por hacer algo bueno en estos tiempos difíciles”.
Así es como nos cuenta la microempresaria María Antonia Soriano, del municipio de Jerez, como empezó con la noble causa de alimentar al personal médico del Hospital General de esa demarcación ante la emergencia sanitaria por el coronavirus.
Al verse obligada a cerrar su negocio de antojitos debido a las medidas implementadas a nivel federal para combatir la propagación de la pandemia, decidió hacer algo positivo a favor de las mujeres y los hombres que enfrentan la enfermedad viral en la primera línea de ataque.
Con el apoyo de clientes, conocidos y la asociación Jerezanos Unidos en Pro de los Panteones A.C., María Antonia regaló la semana pasada una dotación de tamales para 30 personas que trabajan en esa institución de salud.
Además, ayer por la noche, el personal médico recibió una dotación de tortas, que agradecieron a través de Facebook.
Ese acto de solidaridad fue reconocido a través de la red social dado que pasamos por tiempos en los que, incluso, el personal médico ha sido agredido por portar la bata blanca en otras entidades de la República.
No obstante ser el municipio más golpeado por la pandemia, el buen corazón y la generosidad del pueblo jerezano sigue presente.
María Antonia sabe que esto “esto apenas empezó” como lo señala cuando le pregunto por cuanto tiempo apoyarán de esa manera al personal de salud.
No lo sabe, es posible que dure mientras haya gente solidaria y mientras la contingencia sanitaria obligue a la población a mantener sus negocios cerrados y a doctoras, doctores y personal de enfermería vulnerables ante esta infección.
«Yo estoy dispuesta a cocinar para ayudar», afirma por último la jerezana.